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José Pino refuerza el pacto: Aprueba junto al PP y GIPMTM el presupuesto que aseguró hace un mes que rechazaría

  • hace 2 horas
  • 3 min de lectura


José Pino ha vuelto a quedar atrapado entre sus palabras y sus hechos. El dirigente de Andalucía Por Sí ha apoyado junto al Partido Popular, Por Mi Pueblo y el Grupo Independiente Pro-Municipio de Torre del Mar el Presupuesto de la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol Axarquía para 2026.


La documentación difundida por la propia institución comarcal no deja lugar a interpretaciones: la aprobación inicial del documento económico contó con el respaldo de todos los grupos que integran el equipo de Gobierno de la Mancomunidad: PP, PMP, GIPMTM y Andalucía Por Sí.


Es decir, José Pino volvió a levantar la mano junto a quienes lleva meses asegurando públicamente que no son sus socios y con quienes afirma no mantener ningún pacto.


La votación desmonta de nuevo ese relato. No se trata de declaraciones de adversarios políticos, interpretaciones periodísticas ni acusaciones externas. Es la propia Mancomunidad la que incluye oficialmente a Andalucía Por Sí entre los grupos que conforman su equipo de Gobierno.


Del “no lo voy a aprobar” al voto favorable

La contradicción resulta todavía más evidente porque, apenas dos semanas antes, Pino había manifestado que no iba a respaldar este presupuesto. Sin embargo, llegado el momento decisivo, votó favorablemente al mismo documento y permitió que saliera adelante junto al PP y al Grupo Independiente.


No consta que se haya producido un cambio político de calado que explique semejante giro. Tampoco ha ofrecido una explicación convincente sobre qué ha cambiado en tan poco tiempo para pasar del rechazo anunciado al apoyo efectivo.


Lo único indiscutible es el resultado de la votación: cuando tuvo que elegir entre mantener su discurso público o sostener al Gobierno de la Mancomunidad del que forma parte, José Pino optó por lo segundo.



El pacto que niega, pero sostiene con sus votos

Pino insiste en negar la existencia de un acuerdo político, pero continúa ocupando responsabilidades dentro de la institución y respaldando los documentos fundamentales del Gobierno comarcal.


Los presupuestos son la principal herramienta política y económica de cualquier administración. Aprobarlos supone dar respaldo a sus prioridades, su funcionamiento, sus partidas y su estructura. Por eso, resulta difícil sostener que no existe un pacto mientras se vota junto al Gobierno y se garantiza su estabilidad. Puede negar el acuerdo en entrevistas, redes sociales o intervenciones públicas, pero cada votación deja un registro mucho más claro que cualquier declaración. Y esta vez el registro vuelve a ser inequívoco: José Pino votó con el PP, Por Mi Pueblo y GIPMTM.


Mucho discurso fuera, disciplina de Gobierno dentro

La actuación de Pino revela una estrategia cada vez más evidente: mantener una apariencia de oposición fuera de la Mancomunidad mientras actúa con disciplina de socio dentro de ella.


Critica públicamente a quienes comparten con él el Gobierno comarcal, se presenta como una figura independiente y acusa a otros de mentir cuando se habla de su pacto. Pero, cuando llegan las votaciones importantes, su mano termina levantándose en la misma dirección que la de sus compañeros de Gobierno.


La aprobación del presupuesto vuelve a demostrar que el verdadero José Pino no es el que proclama independencia ante las cámaras, sino el que garantiza con su voto la continuidad del Ejecutivo de la Mancomunidad.



¿Principios o privilegios?

El giro de Pino abre una pregunta inevitable: ¿por qué ha terminado aprobando aquello que aseguró que no respaldaría?


La explicación política más evidente es que su posición dentro de la Mancomunidad depende de la continuidad del acuerdo de Gobierno que ahora pretende negar. Romper realmente con el PP y el resto de sus socios exigiría renunciar a cargos, responsabilidades y beneficios políticos.


Pero Pino no ha roto. No ha abandonado el Gobierno. No ha renunciado a sus responsabilidades. Y tampoco ha votado contra su presupuesto. Al contrario, lo ha respaldado.


Por eso, cada vez resulta más difícil creer su discurso y más sencillo comprender sus actos: cuando sus palabras chocan con la conservación de su posición institucional, son siempre sus palabras las que terminan sacrificadas.


José Pino podrá seguir diciendo que no existe ningún pacto. Lo que ya no puede hacer es impedir que los documentos oficiales, sus cargos y sus propias votaciones demuestren exactamente lo contrario.

 
 
 

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