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Pino mantiene sus cargos a dedo en Axaragua y el Ayuntamiento mientras sigue con el papel de mártir en Vélez-Málaga

  • 15 jun
  • 3 min de lectura

José Pino ha vuelto a elegir el papel que mejor domina en los plenos de Vélez-Málaga: el del dirigente perseguido, indignado y enfrentado contra todo el sistema. Discursos encendidos, acusaciones contra los demás partidos y una puesta en escena con la que intenta presentarse ante los vecinos como una víctima de quienes gobiernan.


Sin embargo, fuera del salón de plenos, la realidad política de Pino es muy diferente.

Mientras acusa al Partido Popular y al Grupo Independiente de ser responsables de todos los problemas del municipio, el dirigente de Andalucía Por Sí continúa conservando los cargos de designación política obtenidos gracias al acuerdo que mantiene con esas mismas formaciones en la Mancomunidad de Municipios de la Costa del Sol-Axarquía y en su empresa pública de aguas, Axaragua y el Ayuntamiento de Vélez-Málaga.


Pino sigue siendo vicepresidente de la Mancomunidad, una institución gobernada mediante un acuerdo en el que participan el PP, el GIPMTM, Por Mi Pueblo y Andalucía Por Sí. Es decir, el mismo político que en Vélez-Málaga intenta aparecer como el gran enemigo del Gobierno mantiene intacta su posición dentro de la estructura comarcal sostenida por quienes denuncia públicamente.


Mártir en Vélez, beneficiario del pacto en la comarca: La contradicción resulta cada vez más difícil de ocultar.

En Vélez-Málaga, Pino levanta la voz, acusa, señala y asegura combatir los privilegios políticos. En la Mancomunidad, sin embargo, no rompe el acuerdo, no entrega su Vicepresidencia y no abandona la estructura institucional que le proporciona cargos, presencia pública e ingresos procedentes de las administraciones. Además, cuenta con un cargo a dedo en el Ayuntamiento de Vélez-Málaga con un sueldo de más de 35.000 euros.


Su estrategia parece clara: oposición radical ante las cámaras y entendimiento político cuando están en juego los puestos.

Pino quiere ser al mismo tiempo socio y víctima. Quiere beneficiarse de un pacto en la comarca mientras utiliza el Pleno de Vélez-Málaga para representar el papel de dirigente rebelde que supuestamente lucha contra quienes le han permitido ocupar una Vicepresidencia.


La pregunta es evidente: si considera tan perjudiciales al PP y al Grupo Independiente, ¿por qué continúa formando parte del gobierno político de la Mancomunidad junto a ellos? Y, sobre todo, ¿por qué no renuncia a ninguno de los cargos derivados de ese acuerdo?



Axaragua, otra pieza del reparto político

La situación no termina en la Mancomunidad. El acuerdo político también se extiende a Axaragua, la empresa pública encargada de la gestión del agua en la comarca. En torno a esta sociedad pública se han conocido un nombramiento vinculado al espacio político de Pino, se trata de una persona relacionada con Andalucía Por Sí. Unos puestos que contrastan directamente con el discurso que el concejal mantiene en Vélez-Málaga contra la contratación de confianza y los nombramientos políticos realizados por otros partidos.


Pino critica los cargos cuando pertenecen a los demás, pero guarda silencio cuando los beneficiados proceden de su propio entorno. Denuncia el supuesto enchufismo ajeno mientras conserva su posición en Mancomunidad y los puestos conseguidos dentro de Axaragua y el Ayuntamiento. Exige explicaciones a todos, pero evita responder a la cuestión principal: qué obtuvo Andalucía Por Sí a cambio de sostener el actual reparto de poder comarcal.


Un discurso para cada institución

El portavoz de Andalucía Por Sí se presenta en Vélez-Málaga como un político aislado y castigado por decir la verdad. Pero los documentos y la composición política de la Mancomunidad muestran que no está precisamente apartado del poder.


Tiene representación, Vicepresidencia y presencia dentro de los organismos comarcales. Además, su formación participa en una mayoría política junto a los mismos partidos a los que Pino dedica sus ataques más duros en el Ayuntamiento.


No se puede denunciar diariamente un supuesto sistema de privilegios y, al mismo tiempo, conservar todos los puestos obtenidos dentro de ese mismo sistema.


Tampoco se puede exigir dimisiones, renuncias y explicaciones a los adversarios mientras uno se aferra a cada cargo conseguido mediante acuerdos políticos.


La pregunta que Pino no responde

José Pino puede seguir elevando el tono en los plenos, protagonizando enfrentamientos y presentándose como víctima. Pero su relato se debilita cada vez que se recuerda que continúa dentro de la estructura política de la Mancomunidad y Axaragua.


Si realmente quiere demostrar que su oposición al PP y al GIPMTM es sincera, tiene una solución muy sencilla: romper el pacto, abandonar la Vicepresidencia y renunciar a todos los cargos de designación política asociados a ese acuerdo.


Mientras no lo haga, su supuesto martirio en Vélez-Málaga se parecerá cada vez menos a una lucha por principios y cada vez más a una representación política cuidadosamente preparada.


Porque Pino protesta contra el poder en Vélez, pero continúa perfectamente instalado en él cuando cruza la puerta de la Mancomunidad.

 
 
 

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