Banner 726x89.jpg

El volcán de La Palma, en fase explosiva extrema


Este viernes los cráteres experimenta un incremento extremo de las explosiones, circunstancia que se advertía en una suerte de rugido incesante. Prueba de que la erupción entró en una fase más virulenta es que los bomberos recibieron la orden de replegarse para prevenir riesgos y tres compañías aéreas (Iberia, Binter y Canaryfly) cancelaron provisionalmente todos sus vuelos. Los nervios se desataron y los periodistas de las televisiones que se apuestan junto a la parroquia La Sagrada Familia, desde la que se tiene una buena perspectiva del volcán para las cámaras, abandonaron a toda prisa sus emplazamientos.


Las reverberaciones de las ondas de presión que producen los frecuentes estallidos hicieron que algunos vecinos se dedicaran a sellar pacientemente con finos cartones las ranuras de las ventanas. No era un capricho. En un radio de tres kilómetros, la rotura de cristales era un peligro cierto.


La intensidad de la actividad explosiva del volcán y la apertura de dos nuevas bocas eruptivas obligaron a evacuar a entre 200 y 400 vecinos que aún no habían abandonado sus hogares en Tajuya, Tacande de Abajo y Tacande de Arriba. Las autoridades pidieron a los desaolojados que acudan al campo de fútbol municipal de El Paso. La decisión fue tomada por la dirección del Plan Especial de Protección Civil ante Riesgo Volcánico (Pevolca). Las violentas explosiones aumentaron la inestabilidad del edificio volcánico, haciendo que los materiales expulsados por el volcán alcanzaran una mayor distancia y sobrepasaran la zona de exclusión.


Las sociedades científicas recomendaron a los palmeños que se cubrieran la boca con mascarillas por la toxicidad de las emanaciones, al tiempo que el cabildo demandó a los curiosos que se abstuvieran de acercarse demasiado a las bocas de los cráteres. Las nuevas coladas arrastraron bloques de gran tamaño. Los dos nuevos ríos de lava, por ahora de pequeño tamaño, discurren pendiente abajo a una velocidad de entre 60 y 80 metros a la hora.


El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, confirmó este viernes en su visita a la Palma que el Consejo de Ministros del próximo martes aprobará la declaración de la isla como zona catastrófica. Sánchez aseguró que al mismo tiempo obtendrán luz verde medidas «inmediatas» para ayudar los damnificados por la erupción. El jefe del Ejecutivo sostuvo que su Gobierno trabaja, en colaboración con el Ejecutivo canario y el Cabildo de La Palma, en un «plan especial de reconstrucción» a corto, medio y largo plazo. A estas iniciativas hay que sumar las ayudas por valor de 13 millones de euros aprobadas por el Gobierno de Canarias para compensar a los afectados por el desastre.


La erupción del volcán de Cumbre Vieja ha dañado por ahora cerca de 420 edificaciones, circunstancia que ha obligado al desalojo de unas 6.000 personas. La superficie de los dos frentes han alcanzado una anchura de 600 metros, al tiempo que ocupa una superficie de 190 hectáreas. Se estima que cada día la masa de rocas incandescentes avanzan unos 288 metros diarios.


Peligro para los tejados

Los bomberos se afanaban en limpiar los tejados de cenizas para evitar percances. Y es que si las pavesas se apelmazan por el efecto de la lluvia pueden provocar fácilmente un desplome de las cubiertas de las casas. Hubo casos en que el espesor de las cenizas superaba los 30 centímetros. La copiosidad de estos residuos movió al Instituto Astrofísico de Canarias (IAC) a cerrar los telescopios instalados en el Observatorio de Roque de los Muchachos antes el peligro de que se dañaran sus espejos.


Por añadidura, las abundantes cenizas se tradujeron este viernes en suspensión de los primeros vuelos. Las aerolíneas Binter y Canaryfly tuvieron que cancelar temporalmente los vuelos procedentes o con destino al aeropuerto de La Palma, dado que las partículas que vagan en la atmósfera se pueden infiltrar en las turbinas de los motores. En este sentido, Iberia retiró este viernes de su programación el vuelo directo que une Madrid con La Palma.


Por el momento, los gases emitidos a la atmósfera, sobre todo dióxido de carbono y de azufre, además de ácido sulfihídrico, que deja un intenso olor a huevos podridos, no han empeorado la calidad del aire en núcleos poblados, según dijo la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Si estas emanaciones alcanzan altas concentraciones resultan muy tóxicas. La mayor acumulación de azufre se localizaba entre La Palma y La Gomera, mientras que hacia Madeira no se atisbaba la nube de cenizas.


No conviene acercarse demasiado a los cráteres abiertos. Pueden dar fe de ello los trabajadores del Instituto Geológico y Minero de España, perteneciente al CSIC, que se retiraron de los alrededores de las bocas eruptivas ante la intensa lluvia piroclástica que les caía encima, con partículas de más dos milímetros de grosor. Estos granos pueden llegar a causar heridas en la cara si el afectado se los restriega.

Más noticias
Banner 290x290.jpg