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Cuando el espacio más visto de Televisión Española regalaba apartamentos en Torre del Mar


Cuando la televisión era elemento de unión familiar y dinamizador de valores, cultura e información, tuvo como protagonista al pueblo de Torre del Mar en uno de sus espacios de más audiencia. ¿Quién no recuerda (y ha visto alguna vez) el programa 'Un, dos, tres, responda otra vez'? Seguro que la gran mayoría.


Su sintonía servía para que familias enteras apuraran sus quehaceres y acomodarse delante del televisor. Era entretenimiento puro. Quien no estaba en el 'Un, dos, tres', no estaba. De ahí salieron actores, cantantes, humoristas, presentadores y demás profesionales de la televisión que se hicieron un hueco gracias a este entrañable espacio.


El 'Un, dos, tres' superaba en audiencias los veinte millones de espectadores mayores de 14 años, y se convertía en el programa más visto en la historia de la televisión en España. La cifra —sin incluir a los menores, primeros fans del programa— no ha vuelto a darse, a pesar del posterior aumento de la población española. Con todo, no son solo los datos numéricos los que convierten a este espacio en “el concurso de concursos” y en el programa más recordado de todas las épocas, sino su longevidad y la capacidad de renovarse a si mismo de la mano de su creador, Narciso Ibáñez Serrador.


Sus premios eran lo más deseado por los españoles. Viajes, coches y ese apartamento con el que todos soñaban y afanaban por conseguir. Seguro que pocos recuerdan, por otro lado, que el primer sitio donde se regalaron esas viviendas del 'Un, dos, tres' fue Torre del Mar. La iniciativa fue del constructor Antonio Toré-Toré, que en pleno 'boom' turístico de la Costa del Sol promocionaba sus apartamentos regalando uno en el programa de moda de TVE. Eran los tiempos en los que el 'Un, dos, tres' lo presentaba el peruano Kiko Ledgard y el malo era Don Cicuta.


Eran los años 70 y el programa, tras sus primeras etapas, decidió renovarse. Llegaba una cara más amable al espacio, la de la cubana Mayra Gómez-Kemp. Así, cada viernes por la noche, la misma escena: las familias españolas pegadas al televisor viendo el programa más famoso del país en los 80. El momento cumbre llegaba al final, al filo de la medianoche: la pareja de concursantes elegía la tarjeta final con su premio escondido. La presentadora abría la tarjetita y tras leerla y darle intriga, gritaba a pleno pulmón la recompensa. Sobre todo cuando tocaba el premio gordo: Un apartamento en Torrevieja.


Pero entre la Manga del Mar Menor y Torrevieja, volvía a colarse Torre del Mar entre los regalos más señeros de este espacio televisivo. Fue gracias a otro empresario que decidió promocionar el espacio de Costa del Sol que ocupaba Torre del Mar, colándose en el 'prime time' más efectivo de todos los tiempos. Hablamos de Eduardo Fernández, empresario de la construcción que dio alas al pueblo torreño en los ochenta ofreciendo como regalo un apartamento y volviendo a posicionar a la Axarquía como destino turístico referente también en los años ochenta a pesar de las circunstancias políticas, que eran otras.



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